Sin rumbo por las calles

El deseo nos mueve, el deseo nos impulsa por caminos insospechados. Estamos amarrados a los deseos como el adoquín al asfalto. Ella amaba la ciudad, sus calles y edificios; la vida urbana. Un lápiz fue la excusa para iniciar la ruta. Todos en algún momento de nuestra vida hemos salido a la calle para andar sin rumbo, sin itinerario, pero con una idea o deseo que nos mecía lentamente por las esquinas mientras acariciábamos el olor a gasolina.